sábado, 16 de julio de 2011

Antes, tenia la mano completamente abierta hacia a ti, te hubiese dado todo, no hubiese dudado en nada, hubieses sido tu, tu y tu, nada más. Pero poco a poco, te encargaste de ir cerrando cada dedo de mi mano, primero el dedo meñique, luego el dedo pulgar, después el dedo anular, más tarde el dedo índice, para finalmente cerrar el dedo corazón. Y ahora ves que mi mano está completamente cerrada, que no tengo nada que entregarte ni tampoco ganas...pero tienes dos opciones: Ir abriendo cada dedo poco a poco y a lo mejor volvería a entregarme en cuerpo y alma o quedarte quieto, y ver como la puerta del tren se cierra en tus narices. Tú decides...